
El Sudeste Asiático tiende la mano al canciller de Birmania por primera vez tras el golpe
La controvertida participación de Tin Maung Swe, titular de Exteriores del Gobierno birmano encabezado por el general golpista Min Aung Hlaing, en un encuentro de la Asociación de Naciones...
La controvertida participación de Tin Maung Swe, titular de Exteriores del Gobierno birmano encabezado por el general golpista Min Aung Hlaing, en un encuentro de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) coincide con la pretendida transición política del régimen castrense que detenta el poder desde el golpe.
Los militares de un país sumido en una profunda crisis política, social y económica desde la asonada, que abrió una espiral de violencia con la aparición de nuevas milicias civiles y agravó la guerra de guerrillas latente desde hace décadas, convocaron unas elecciones consideradas ilegítimas por buena parte de la comunidad internacional.
Se celebraron entre diciembre y enero en un clima de represión y sin oposición representativa, un partido vinculado al Ejército venció en los comicios y Min Aung Hlaing fue nombrado presidente por un Parlamento dominado por los militares.
Desde entonces, el líder golpista de una nación sometida al ostracismo internacional –salvo contadas excepciones– ha visitado China, India y Laos, en una ofensiva diplomática a la que este domingo se suma el acercamiento del canciller a la ASEAN, movimiento que grupos de activistas prodemocracia de la región consideran una "trampa de la junta".
La portavoz del Gobierno militar de Birmania, Khiang Soe, dijo a EFE que la cita en Bangkok servirá para que Tin Maung Swe mantenga conversaciones con los jefes de la diplomacia de algunos Estados de la ASEAN, de la que Birmania forma parte, aunque el país quedó vetado de los encuentros de más alto nivel tras el golpe.
Preguntada sobre qué cabe esperar del encuentro, la vocera respondió que habrá "un intercambio de opiniones" sobre la situación actual y la evolución de Birmania, mientras se espera una rueda de prensa de los ministros de Exteriores de Tailandia, Filipinas y Birmania a las 17:00 hora de Bangkok (10:00 GMT).
La cita de este domingo ha levantado ampollas entre colectivos prodemocracia como Justice For Myanmar (Justicia para Birmania).
"La junta militar birmana es una entidad ilegal dirigida por criminales de guerra que deberían rendir cuentas por sus crímenes internacionales, no ser recompensados con un asiento junto a los ministros de Exteriores de la ASEAN", aseguró ese grupo a EFE.
Desde hace más de cinco años, según añadió, "el pueblo de Birmania ha resistido con valentía a la junta, y muchos han sacrificado su libertad e incluso su vida en la lucha": "La ASEAN debe estar del lado del pueblo de Birmania, no legitimar a una junta responsable de su sufrimiento continuo", dijo.
Por su parte, el Consejo Asesor Especial para Birmania (SAC-M), un grupo independiente creado tras la asonada para asesorar sobre la respuesta a la crisis birmana y que incluye a antiguos relatores de la ONU, advirtió en un comunicado de que el encuentro "envalentonará aún más a la junta para cometer atrocidades" y le otorgará "la legitimidad que necesita para sobrevivir".
El SAC-M recordó que el Gobierno militar birmano rechazó recientemente una solicitud de Theresa Lazaro, secretaria de Exteriores de Filipinas –país que ostenta este año la presidencia rotatoria de la ASEAN– y enviada especial del bloque para Birmania, para acceder a la líder opositora derrocada y encarcelada desde el golpe, Aung San Suu Kyi, que en 1991 obtuvo el Nobel de la Paz por su "lucha no violenta por la democracia y los derechos humanos".
El grupo lamenta que la reunión vaya a celebrarse "sin haber obtenido una sola concesión por parte de la junta" y sostiene que agotará "la poca confianza" que la ASEAN conserva entre "los actores legítimos" de Birmania, "al abandonar por completo su compromiso declarado de apoyar la voluntad y las aspiraciones del pueblo birmano".
Tras el golpe de 2021, los entonces líderes de la ASEAN acordaron con Min Aung Hlaing un consenso de cinco puntos que incluía el fin de la violencia contra la población civil. La falta de avances en su aplicación fue lo que posteriormente llevó al bloque a vetar la asistencia del líder militar y su canciller a las reuniones de más alto nivel. EFE
