
El Likud tacha de ilegítimo un posible Gobierno opositor apoyado por los partidos árabes
"No vetamos a ningún partido sionista. Vetamos a cualquier partido que apoye el terrorismo", afirmó la ministra de Transporte, Miri Regev, que advirtió de que, si no se forma un "Gobierno...
"No vetamos a ningún partido sionista. Vetamos a cualquier partido que apoye el terrorismo", afirmó la ministra de Transporte, Miri Regev, que advirtió de que, si no se forma un "Gobierno sionista amplio", "ondeará una bandera negra" sobre el próximo Ejecutivo.
"Quien no puede gobernar es un Gobierno cuya existencia dependa de partidos que apoyan el terrorismo y que niegan la existencia de un Estado judío. Estos son partidos ilegítimos", añadió el ministro de Educación, Yoav Kisch, que aseguró que su crítica no se dirige "al público árabe": "Tenemos árabes que votan al Likud", recalcó
El jefe de la coalición, Ofir Katz, fue más allá y afirmó que los diputados árabes "representan más a los terroristas que a los árabes de Israel".
Kisch acusó al partido de Gadi Eisenkot, Yashar! (¡Recto!), de haber eliminado de sus condiciones para formar Gobierno el reconocimiento del grupo islamista palestino Hamás como organización terrorista. "¿Es casualidad? No lo creo. Están preparando el camino para formar un Gobierno con partidarios del terrorismo", dijo.
Talik Gvili, madre de Ran Gvili, soldado muerto en combate durante los ataques de Hamás a Israel del 7 de octubre de 2023, y candidata del Likud, se preguntó: "¿Cómo puede ser que no quieran sentarse conmigo y prefieran sentarse con quienes apoyan a los que asesinaron a nuestros hijos?".
El Likud pidió a la oposición "levantar el boicot" a Netanyahu y formar un Gobierno de unidad con "todos los partidos sionistas", algo que Yashar! y Beyajad (Juntos), el partido de Naftali Bénet y Yair Lapid, rechazaron horas antes en sus propias reuniones con Herzog.
Los representantes del Likud insistieron además en las sospechas de una financiación extranjera "de al menos 100 millones de séqueles" para influir en los comicios, y acusaron a la asesora jurídica del Gobierno de estar "politizada" y de querer frustrar la investigación del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior israelí.
Desde el 29 de octubre, el Shin Bet (servicio de inteligencia interior de Israel) investiga una supuesta financiación extranjera para influir en los comicios, aunque no ha presentado pruebas públicas y la asesora jurídica del Gobierno, Gali Baharav-Miara, rechazó esta semana la petición de su jefe, David Zini, de interrogar a líderes de partidos árabes por falta de pruebas.
El Likud y sus aliados suman 46 recomendaciones, frente a las 67 del bloque opositor y los partidos árabes. El partido ultraortodoxo asquenazí (de descendientes de judíos de Europa Central y del Este) Judaísmo Unido de la Torá, socio de Netanyahu en la coalición del Gobierno saliente, no recomendó al primer ministro en las consultas con Herzog.
