
El Gobierno de Túnez, ante el reto de solventar la alarmante escasez de agua
Si bien los cortes puntuales de agua corriente son relativamente habituales en Túnez en verano, este año se agravaron desde principios de julio, cuando el Ejecutivo de Kais Said prometía ...
Si bien los cortes puntuales de agua corriente son relativamente habituales en Túnez en verano, este año se agravaron desde principios de julio, cuando el Ejecutivo de Kais Said prometía resolver el problema en cuestión de días, pero casi dos meses después, la situación sigue empeorando.
Los cortes, cada vez más frecuentes y largos, llevaron a la población a comprar y consumir cantidades inusuales de agua embotellada, lo que generó una alarmante escasez del producto en tiendas y supermercados, llegando a ser imposible encontrar un solo envase, según corroboró EFE.
La falta de agua corriente, la sequía en proveedores naturales, como fuentes y arroyos, y la escasez en los comercios llevaron a los tunecinos a manifestarse en pequeños grupos, casi a diario, en todo el país.
En respuesta a las protestas, el Gobierno dijo que los cortes se debían al "boicot" de grupos opositores que buscaban "dañar al país", con el sabotaje a plantas eléctricas, lo que impide, según esa teoría, que las estaciones de la estatal Sociedad Nacional de Explotación y Distribución de Agua puedan operar.
Además, las autoridades culparon de la falta de agua en los establecimientos a supuestos "especuladores" y a "compras nerviosas" de ciudadanos, ante el temor a quedarse sin reservas en sus hogares.
Sin embargo, las explicaciones fueron contradichas por fabricantes, que explicaron que los cortes de luz constantes -de los que responsabilizan al Ejecutivo- impiden que las fábricas de envases, purificadoras y embotelladoras funcionen con normalidad.
Ante el avance de la sequía y pese a los argumentos de boicot -desmontados por productores-, el Gobierno acelera la construcción de la presa de Douimis, en el norte del país, que se espera esté operativa a finales de este año, movilizando unos 45 millones de metros cúbicos de agua.
El Ejecutivo apura también la resolución "urgente" de deficiencias técnicas en otras presas para que "bombeen con normalidad lo antes posible", en un país con una capacidad de 450 metros cúbicos de agua por habitante al año, lo que significa "estrés hídrico extremo" o "escasez absoluta", según la escala internacional de agua, que fija en 500 el umbral de alerta.
