
“El egoísmo impide que Dios se revele en nuestras vidas”, advirtió sacerdote franciscano en Caacupé
En la homilía, el fray Tomás Sosa cuestionó la tendencia de muchas personas a buscar únicamente el beneficio propio y a sentirse incómodas cuando el prójimo progresa. Señaló que estas condu...
En la homilía, el fray Tomás Sosa cuestionó la tendencia de muchas personas a buscar únicamente el beneficio propio y a sentirse incómodas cuando el prójimo progresa. Señaló que estas conductas pueden observarse en distintos ámbitos, como el trabajo, los estudios, el vecindario e incluso dentro de las comunidades.
“Muchas veces no queremos que el que está a nuestro lado también tenga lo que nosotros tenemos. El egoísmo impide que Dios se revele en nuestras vidas”, expresó, al exhortar a los fieles a compartir con generosidad los dones y talentos recibidos de Dios.
Dijo que la verdadera alegría no proviene de los bienes materiales, del éxito personal ni de los logros pasajeros, sino de la presencia de Dios en la vida de cada persona. Explicó que las riquezas y los reconocimientos son temporales, mientras que la paz que nace de una relación sincera con el Señor permanece incluso en medio de las dificultades.
Añadió que esa paz interior es el fruto de una fe vivida con autenticidad, de la confianza plena en Dios y de la esperanza que Él ofrece a quienes ponen su vida en sus manos.
Añadió que esa alegría profunda no depende de las circunstancias externas, sino de la certeza de saberse amado y acompañado por el Señor.
Dejar de lado la soberbiaEl sacerdote también invitó a dejar de lado la soberbia y el sentimiento de autosuficiencia. Afirmó que reconocer la propia pequeñez no es un signo de debilidad, sino una muestra de confianza en Dios, quien acompaña a las personas en medio de sus dificultades.
Finalmente, animó a los presentes a seguir el ejemplo de la Virgen María, de San Francisco de Asís, de San Roque y de Chiquitunga, destacando la humildad, el servicio y la generosidad como valores fundamentales para la vida cristiana.
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