
El 'Duomo' de Florencia restaura por primera vez su campanario a casi 100 metros de altura
Se trata de la primera restauración integral, tanto interior como exterior, del conocido como 'Campanario de Giotto' y durará cinco años con un coste de 7 millones de euros, según ha inf...
Se trata de la primera restauración integral, tanto interior como exterior, del conocido como 'Campanario de Giotto' y durará cinco años con un coste de 7 millones de euros, según ha informado la 'Opera di Santa Maria del Fiore', la institución que gestiona el templo.
"En primer lugar, procederemos con el revestimiento del monumento hecho con mármoles blancos, verdes de Prati y rojos de Cintoia, para luego seguir con el interior", ha explicado la arquitecta y directora de las obras, Beatrice Agostini.
Para ello, los técnicos han instalado un gran andamio de acero y de 86 metros de altura -el campanario alcanza los 89,20 metros y los 109 con la cruz que lo corona-, diseñado para permitir que los turistas que visitan Florencia puedan seguir admirándolo.
"La instalación ha sido pensada atentamente para que sea práctica y sostenible y para que deje al menos el 60 % de la superficie marmórea visible", ha afirmado el jefe de obra, Samuele Caciagli.
En los próximos años, el andamio irá 'deslizándose' progresivamente por la fachada del monumento, de arriba abajo, a medida que va completando las tareas de restauración de una zona.
El campanario del 'Duomo' de Florencia, que junto a la inmensa cúpula de Brunelleschi se alza sobre los tejados de esta cuna del Renacimiento, es una de las torres más famosas del mundo y debe su nombre al artista que empezó su construcción en el año 1334, Giotto.
Casi siete siglos después, su reparación ha sido "necesaria e inaplazable" para garantizar su seguridad, ya que presenta un "fuerte deterioro de las superficies de mármol" que lo recubren, así como en los elementos decorativos que asoman desde la terraza superior.
Agostini explicó que se aprovechará la ocasión para llevar a cabo un amplio estudio que "diagnosticará" el estado del campanario, analizando sus alteraciones cromáticas, incrustaciones de suciedad o eventuales fisuras o problemáticas estructurales.
Además, esta intervención histórica ha sido pensada con el objetivo de no perjudicar a las numerosas aves, como una pareja de halcones peregrinos, que habitan en su alto tejado o entre las doce campanas que desde hace siglos repican sobre la ciudad.
Sus técnicos han fotografiado los 149 agujeros del viejo andamiaje con el que se construyó el campanario para comprobar la presencia de nidos y, tras localizar a una hembra de halcón incubando, decidieron posponer el inicio de la restauración.
La incubación concluyó exitosamente, con el nacimiento de tres polluelos que ya han emprendido el vuelo, permitiendo -ahora sí- la instalación del andamio y la restauración del monumento EFE
