
“El dolor no me deja dormir”: el calvario de una adulta mayor en Hospital de San Lorenzo
El sistema de salud en Paraguay es motivo de crítica constante en los hospitales del ...
El sistema de salud en Paraguay es motivo de crítica constante en los hospitales del Ministerio de Salud Pública (MSPBS). Además de la falta de insumos y medicamentos, se denuncia regularmente el déficit de profesionales de la salud, así como equipos biomédicos obsoletos o fuera de servicio.
Esta semana, ABC Color recogió el desgarrador testimonio de María Isabel Gutiérrez, una adulta mayor, de 74 años, que acudió al Hospital General de San Lorenzo buscando auxilio urgente debido a fuertes dolores en las mamas, que le impiden conciliar el sueño y la dejan al borde del llanto. Sin embargo, su recorrido por los pasillos del centro asistencial se convirtió en un verdadero vía crucis marcado por la burocracia, la falta de respuestas inmediatas y la carencia absoluta de medicamentos esenciales.
El caso de la señora María no es un hecho aislado. Refleja fielmente el drama cotidiano que enfrentan un sinfín de ciudadanos en los hospitales públicos del país, donde la promesa de una atención médica universal y gratuita choca frontalmente con la cruda realidad de largas filas, turnos para dentro de varios meses y la obligación de costear de forma privada insumos básicos.
Meses de espera para una mamografía: El laberinto para conseguir turnoLa afectada relató con voz quebrada que el dolor intenso comenzó a manifestarse con fuerza, dejándola sin dormir desde hace un par de días. “El dolor no deja dormir. Me duele todo. Me dan dolores que me hacen gritar. No puedo pagar un privado, G. 200.000 me quieren cobrar”, expresó la mujer, visiblemente afectada por el sufrimiento físico y la angustia emocional.
Ante la naturaleza de su cuadro y a tratarse de una urgencia mamaria, la respuesta en el hospital público estuvo lejos de ser la adecuada. La paciente se vio envuelta en un laberinto administrativo para conseguir una ecografía mamaria bilateral y una mamografía. Cuando finalmente le asignaron un turno, encontró que uno fue marcado para el lunes 27 de julio y el otro para el jueves 27 de agosto, un tiempo de espera inadmisible para una persona que sufre dolores agudos y sospechas de patologías graves.
“Me dan tres pastillas para todo el mes”: Sin remedios en San LorenzoLa mujer contó también el calvario que padece cada mes por la falta de medicamentos. Lamentó que, en las pocas ocasiones en que logra retirar medicamentos, la cantidad provista es insuficiente o simplemente recibe como respuesta que el stock se ha agotado.
“Siempre me dicen: ‘Señora, esto nomás le voy a dar porque no hay remedio, hay escasez de remedios’. Me dan tres o cuatro pastillas para aguantar todo el mes ¿Y qué les voy a decir yo?”, relató con impotencia, mientras mostraba su receta médica en que se le indica Atorvastatina (utilizada para controlar el colesterol y prevenir riesgos cardiovasculares), y Losartán (fundamental para pacientes hipertensos), entre otros.
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“Me dijeron que vuelva la otra semana, que ahora no hay nada para darme, que no hay remedios”, lamentó. Doña María afirmó que esta situación obliga a los pacientes crónicos y de la tercera edad, como es su caso, a interrumpir sus tratamientos o a endeudarse para adquirirlos en el sector privado.
Endeudarse para consultar: El costo invisible de la salud “gratuita”La vulnerabilidad económica de la señora María, así como de miles de otros pacientes, quedó crudamente al descubierto cuando ella confesó que tuvo que pedir dinero prestado para pagar el automóvil que la trasladó hasta el Hospital General de San Lorenzo. “Tuve que prestar dinero para venir en el autito (Bolt), a ver si consigo (los estudios)”, relató, evidenciando que el costo de la movilidad ya representa un lujo imposible para los sectores más sumidos en la pobreza.
El testimonio de María Isabel Gutiérrez a ABC Color pone, una vez más, en tela de juicio la gestión de las autoridades del Ministerio de Salud, encabezado por María Teresa Barán.
Mientras las instituciones públicas sigan demorando meses en otorgar un turno para estudios médicos y no garanticen la provisión gratuita de medicamentos, historias como la de María seguirán multiplicándose a lo largo y ancho del Paraguay, convirtiendo el derecho a la salud en un privilegio inaccesible.
