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El colapso total de la salud: ¿Dónde está el “Paraguay sano” de Santiago Peña?

A tres años de haber asumido el timón del Poder Ejecutivo en agosto de 2023, la administración de...

A tres años de haber asumido el timón del Poder Ejecutivo en agosto de 2023, la administración de Santiago Peña enfrenta un balance profundamente deficitario en una de las áreas más sensibles y vitales para la ciudadanía: la salud.

Las promesas de campaña, que hablaban de una transformación radical, de optimización de recursos y de un sistema de atención digno para todos los paraguayos, chocan hoy de manera violenta con una realidad marcada por carencias estructurales crónicas, denuncias constantes por falta de medicamentos esenciales y escándalos que salpican tanto al Instituto de Previsión Social (IPS) como al Ministerio de Salud Pública (MSPBS).

Lejos de consolidar un salto cualitativo, el trienio de Peña se ha caracterizado por la incapacidad de dar respuestas eficientes y una desconexión alarmante entre los discursos oficiales y el sufrimiento diario de los pacientes en los hospitales públicos de todo el país.

Ministerio de Salud: María Teresa Barán, la inercia y el blindaje oficial

En el Ministerio de Salud, la situación no es nada alentadora desde que inició este gobierno. Al frente de esta cartera se ha mantenido incólume María Teresa Barán, que pese a acumular cuestionamientos lapidarios tanto de la oposición como de sectores internos del propio oficialismo —incluyendo duras críticas de legisladores colorados que la tildaron de ineficiente—, continúa firmemente atornillada a su cargo gracias al indiscutible blindaje y la bendición del presidente Santiago Peña.

Radiografía de la Crisis: Escándalos en la Salud Pública Radiografía de una Crisis Sanitaria

INFORME ESPECIAL • GESTIÓN SANTIAGO PEÑA

Investigación de Archivo El colapso de la salud pública: Promesas vacías y corrupción estructural

Durante los últimos tres años, el sistema de salud paraguayo —que abarca tanto al Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) como al Instituto de Previsión Social (IPS)— se ha visto sacudido por una cadena ininterrumpida de escándalos, negligencias operativas, sobrefacturaciones millonarias y esquemas de corrupción que golpean directamente a los sectores más vulnerables de la población.

I. Ministerio de Salud Pública (MSPBS) UTI Neonatal de Villarrica y la Muerte de Osman

El presidente Santiago Peña y la ministra María Teresa Barán inauguraron en febrero del 2025 con bombos y platillos la terapia intensiva neonatal en el Hospital Regional de Villarrica. Días después se supo que el servicio no operaba de forma real por falta de condiciones técnicas y recursos humanos, lo que derivó en la trágica muerte de un recién nacido que no pudo ser atendido a tiempo ni trasladado adecuadamente. El caso desató una masiva indignación nacional y una auditoría de la Superintendencia de Salud.

Desató masiva indignación nacional y auditoría de la Superintendencia. Fármacos Oncológicos Vencidos y Desviados (Incan)

Una lapidaria auditoría de la Contraloría General de la República (CGR) reveló un esquema de graves irregularidades en el Instituto Nacional del Cáncer (Incan). En agosto del 2025 se detectó el vencimiento de medicamentos oncológicos, compras de fármacos destinados a pacientes que ya habían fallecido (vía amparos judiciales) que terminaron igualmente expirando, y la distribución irregular de medicamentos públicos costosos a sanatorios y centros médicos privados de élite. El caso derivó en análisis de denuncias penales por lesión de confianza.

Derivó en análisis de denuncias penales por lesión de confianza. Pedido de Intervención por Contratación Irregular

El Círculo Paraguayo de Médicos (CPM) emitió múltiples advertencias y exigió formalmente al Poder Ejecutivo la intervención administrativa del Ministerio de Salud Pública (MSPBS). Denunciaron un patrón de "corrupción estructural" que incluye la contratación de personal médico sin las competencias mínimas ni especialidades requeridas en hospitales de cabecera y Unidades de Salud Familiar (USF), además de lucros excesivos tolerados por entidades reguladoras.

Advertencias formales sobre lucros excesivos tolerados por reguladores. Esquema de Coimas y "Venta" de Turnos en el Incan

Se destapó un escándalo de corrupción dentro del Instituto Nacional del Cáncer (Incan) tras la detención en flagrancia de un funcionario administrativo mediante un operativo de entrega vigilada. El operador exigía fuertes sumas de dinero (coimas) a pacientes oncológicos vulnerables a cambio de acelerar turnos de atención, agendamientos y gestiones prioritarias en medio de la crisis de saturación del hospital.

Operativo fiscal destapó extorsión a enfermos terminales. Red de Títulos Falsos en Salud Pública e IPS

Una megainvestigación derivada de auditorías del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) y la Fiscalía reveló un esquema de falsificación masiva de títulos universitarios. El escándalo salpicó directamente a dependencias críticas como el IPS y centros de salud pública del Ministerio de Salud, donde se detectó a funcionarios en áreas de apoyo, auxiliares e incluso puestos de supervisión operando con diplomas y certificados de especialidad totalmente apócrifos.

Riesgo grave para la seguridad de los pacientes asistidos. Pago Doble y Desvío en Servicios Tercerizados

Gremios médicos denunciaron esquemas donde el Estado incurre en un "pago doble" escandaloso, financiando cirugías y servicios tercerizados (como estudios laboratoriales de alta complejidad y oftalmología) en convenios con el sector privado, mientras los hospitales públicos de cabecera —como el Hospital Nacional de Itauguá— carecen de insumos básicos obligando al paciente a costearlos por su cuenta.

Convenios millonarios con asfixia simultánea de hospitales públicos. II. Instituto de Previsión Social (IPS) Corrupción Estructural y Precariedad en el IPS

La gestión al frente del IPS acumuló un descontento generalizado y denuncias constantes de desabastecimiento crónico de medicamentos, falta de insumos básicos y negligencias médicas. Gremios de asegurados y jubilados denunciaron la aguda crisis financiera de la previsional, lo que finalmente impulsó cambios en la cúpula directiva tras años de promesas de reforma incumplidas.

Años de promesas de reforma incumplidas por administraciones. Compra Masiva de Insumos que Terminaron Pudriéndose

Se expuso un escandaloso proceso de licitación aprobado por la previsional que contemplaba la adquisición masiva de miles de bolsas pediátricas para pacientes ostomizados bajo contratos de provisión plurianual (87 meses). El grave cuestionamiento radicó en que la institución cuenta con apenas 10 niños que requieren dichos insumos frente a las miles de unidades compradas.

Desproporción escandalosa y despilfarro de fondos del asegurado. Quirófanos Modulares Inútiles en el IPS

La administración de Vicente Bataglia y Jorge Brítez en el IPS fue fuertemente cuestionada tras detectarse un perjuicio patrimonial estimado por la compra e instalación fallida de quirófanos modulares en el Hospital Central. Las obras sufrieron graves cuestionamientos técnicos, anticipos de pagos sin garantías y riesgos estructurales que impidieron su puesta en funcionamiento, desatando investigaciones fiscales por lesión de confianza y denuncias de intento de blanqueo interno.

Investigaciones fiscales por lesión de confianza e intento de blanqueo. Contenedores Vacíos y Equipos Abandonados

Inspecciones oficiales encabezadas en el Hospital Central dejaron en evidencia un esquema de grave desidia y millonario perjuicio que derivó en investigaciones a expresidentes de la previsional (como Vicente Bataglia y Jorge Brítez). Se hallaron contenedores vacíos donde debían estar sistemas quirúrgicos y rollos de cables de alta tensión por valor de miles de millones para subestaciones jamás construidas, y compras inexplicables de paneles solares sobrefacturados mientras los asegurados sufren carencias extremas.

Expresidentes investigados por desidia y daño patrimonial. Red Clandestina de Venta de Fármacos de Uso Exclusivo

Una intervención administrativa y fiscal destapó un esquema de desvío y comercialización ilegal de fármacos e insumos dentro del propio albergue del Hospital Central del IPS. Se descubrió que medicamentos con etiquetas de "uso exclusivo" —que figuraban como faltantes en las farmacias oficiales— eran revendidos clandestinamente a los familiares de pacientes internados en terapia intensiva, operados por cuidadores sin ningún tipo de habilitación farmacéutica.

Operado por cuidadores sin habilitación farmacéutica.

Fuente: ARCHIVO DE ABC COLOR

La gestión de Barán ha estado signada por la confrontación sistemática con los gremios médicos y sanitarios, en lugar de propiciar canales de diálogo resolutivo. Ante los reclamos formales del Círculo Paraguayo de Médicos (CPM), el Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed), la Asociación Paraguaya de Enfermería (APE) y otras nucleaciones sobre la alarmante falta de profesionales especialistas y , la respuesta de la ministra ha rozado el desdén institucional, minimizando a las organizaciones gremiales bajo el argumento de que “no representan a todos”.

Justamente, de este 24 a 28 de agosto, los médicos convocaron a una huelga nacional para exigir un reajuste salarial urgente ante una pérdida del poder adquisitivo estimada en casi 75% desde 2012, la contratación de más especialistas, el abastecimiento de insumos básicos en hospitales públicos y el mantenimiento de equipos médicos.

Lamentablemente, los hospitales regionales y distritales de departamentos con elevada demanda sanitaria como Concepción, San Pedro, Caaguazú, Itapúa, Alto Paraná entre otros, padecen una sequía crónica de insumos básicos, reactivos para laboratorios y medicamentos de alta y baja complejidad. Los pacientes continúan obligados a realizar actividades benéficas, rifas, polladas o endeudarse de por vida para costear antibióticos, analgésicos y materiales quirúrgicos que el Estado tiene la obligación de proveer de forma gratuita, pero brilla por su ausencia.

El símbolo del fracaso: La polémica inauguración de la terapia neonatal en Villarrica

Si existiera un monumento que grafique la distancia entre la propaganda oficial y la cruda realidad del sistema sanitario en estos tres años, ese sería sin duda el escándalo de la terapia intensiva neonatal del Hospital Regional de Villarrica.

Con bombos y platillos, el propio presidente Santiago Peña se trasladó hasta la capital del departamento de Guairá para inaugurar personalmente este servicio, presentado como un hito histórico que evitaría el doloroso traslado de recién nacidos críticos hacia Asunción. El evento fue coronado con discursos rimbombantes sobre el compromiso gubernamental con la infancia y la descentralización de la salud.

Sin embargo, la farsa se desmoronó rápido y de la manera más trágica posible. A los pocos días de la fastuosa inauguración oficial, se reveló que la unidad de terapia intensiva neonatal no funcionaba realmente por falta de condiciones operativas y recursos humanos especializados. La consecuencia de esta mentira fue fatal: un recién nacido en estado crítico falleció al no poder recibir atención adecuada en el lugar y sufrir demoras insalvables en su intento de traslado a Asunción.

El caso detonó una indignación nacional generalizada, dado que se dejó al descubierto que el gobierno de Santiago Peña priorizó el corte de cinta proselitista por encima de la operatividad real de los servicios.

Equipos obsoletos y promesas incumplidas en el diagnóstico por imágenes

A lo largo y ancho del país, numerosos equipos de diagnóstico por imágenes de vital importancia —como resonadores magnéticos, tomógrafos, mamógrafos y ecógrafos— se encuentran permanentemente fuera de servicio por falta de mantenimiento preventivo, contratos de servicios de reparación caídos o, en el peor de los casos, simple desidia administrativa. En los hospitales cabecera del interior, conseguir un turno para una tomografía o una ecografía puede demorar meses, condenando a los enfermos a empeorar sus cuadros clínicos o a recurrir al sistema privado, gastando sus escasos recursos económicos.

Durante los últimos tres años, la falta de insumos y el abandono de equipamiento tecnológico han convertido a los hospitales en verdaderos “cascarones”. Denuncias de ABC Color han expuesto repetidamente cómo la falta de planificación impide que equipos médicos costosos lleguen a instalarse o a funcionar correctamente.

Hospitales públicos se caen a pedazos

La infraestructura de los hospitales públicos en Paraguay también es objeto de críticas constantes, siendo descrita frecuentemente como “carcasas” o “cascarones” vacíos: edificios nuevos o remodelados que, en la práctica, carecen de insumos, medicamentos, especialistas y operatividad real.

En estos tres años de gobierno, la gestión de Santiago Peña ha sido señalada por priorizar la construcción física de obras como “propaganda” mientras los servicios esenciales se desmoronan por falta de mantenimiento y una planificación sanitaria ineficiente.

En el Hospital Nacional de Itauguá (HNI) por ejemplo, los pacientes denuncian condiciones inhumanas y deficiencias estructurales críticas, sumadas a la falta de médicos especialistas que obliga a reprogramar cirugías y extender tiempos de espera de forma inaceptable.

En el Hospital General de San Lorenzo (Calle’i), los usuarios reclaman regularmente un “calvario” constante en la atención. Las quejas incluyen la falta de médicos y medicamentos, además de una infraestructura colapsada que obliga a los pacientes a formar filas en el patio del hospital bajo condiciones climáticas adversas.

En otros servicios como el Hospital General de Barrio Obrero (HGBO) el deterioro de las instalaciones es un tema recurrente. Pacientes han reportado muebles deteriorados, sanitarios sin agua y salas de espera sin ventilación adecuada. Las carencias son similares o incluso peores en los hospitales del interior del país, obligando a que los pacientes que no encuentran atención médica eficiente, se trasladen hasta Asunción.

Legisladores como la senadora y exministra de Salud Esperanza Martínez, han advertido que el enfoque gubernamental se ha desviado hacia la inauguración de centros asistenciales que, al carecer de los pilares básicos (personal de blanco y fármacos), se convierten en “carcasas”. Esta política es vista como una forma de “maquillar” una crisis estructural que, en lugar de resolverse, se agrava por el agotamiento del personal de salud, que se ve obligado a trabajar en condiciones de estrés sostenido y con una infraestructura que no acompaña las necesidades básicas de la población.

El IPS y la sombra de la corrupción: El caso de Jorge Brítez

Uno de los flancos más debilitados y escandalosos del actual gobierno se concentra en el Instituto de Previsión Social (IPS). Al inicio de su mandato, Santiago Peña designó al frente de la previsional a Jorge Brítez, con la premisa de ordenar la casa y brindar un servicio eficiente. Sin embargo, la gestión de Brítez quedó rápidamente atrapada en los laberintos de la desidia administrativa y los negociados.

En abril pasado, acorralado por la insostenible presión de los escándalos que sacuden al seguro social, el presidente Santiago Peña intentó lavar la cara de la previsional designando a Isaías Fretes al frente del Consejo de Administración. Lejos de cerrar las heridas institucionales, esta movida destapó aún más el caldero de la corrupción.

Ante el pesado legado de la administración de Brítez, el Ministerio Público formalizó la imputación contra el extitular del IPS y otros operadores de peso del esquema previsional como Vicente Bataglia (presidente del IPS durante el gobierno de Mario Abdo Benítez), tras comprobar un perjuicio patrimonial estimado en unos G. 61.000 millones.

El núcleo de la causa gira en torno al fallido y abandonado proyecto de construcción de quirófanos modulares en el Hospital Central. Las adendas sucesivas, los anticipos millonarios desembolsados sin contraprestación real y los equipos médicos acumulados y arruinados a la intemperie o en depósitos, expusieron un esquema donde la salud de los asegurados fue secundaria frente al lucro y la ineficiencia.

Otro ejemplo flagrante y reciente es la grave desidia administrativa que llevó al vencimiento de 36.000 medicamentos en el IPS por valor de G. 1.800 millones, mientras los asegurados, día tras día, enfrentan la escasez de fármacos esenciales en las farmacias.

Promesas de Santiago Peña: ¿Qué no cumplió?

Al evaluar el cumplimiento de las metas planteadas al inicio de la administración Peña en materia sanitaria, el balance es lapidario. La gratuidad universal y efectiva de los medicamentos en farmacias de los hospitales públicos sigue siendo una utopía; pacientes y familiares siguen comprando las recetas completas de sus bolsillos. La descentralización eficiente de la salud fracasó en garantizar insumos y especialistas locales, derivando en casos.

Aunque el gobierno de Santiago Peña ha impulsado licitaciones y proyectos de infraestructura física a través de alianzas o construcciones impulsadas por gobernaciones, así como la ampliación de algunas coberturas horarias en ciertos centros asistenciales, lo cierto es que estas obras civiles se quedan en meros cascarones vacíos si carecen de presupuesto operativo, medicamentos, insumos de alta calidad y recursos humanos calificados y bien remunerados.

Durante el gobierno de Santiago Peña, las falencias estructurales no hacen más que multiplicarse y los hospitales públicos son trincheras de supervivencia donde faltan desde gasas hasta medicamentos oncológicos, y los escándalos de corrupción en el IPS junto con la insostenible permanencia de figuras ineficientes en el Ministerio de Salud, demuestran una falta absoluta de voluntad política para corregir el rumbo. A tres años de gestión, el gobierno de Santiago Peña le ha fallado estrepitosamente al pueblo paraguayo en el pilar más sagrado de los derechos humanos: la salud.

Fuente: https://www.abc.com.py/nacionales/2026/08/15/el-colapso-total-de-la-salud-donde-esta-el-paraguay-sano-de-santiago-pena/

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