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El cementerio de los sin nombre del tsunami del Himalaya

El oficial Thapa, responsable del lugar, los señala y explica que están así porque debajo hay restos pequeños. En otras sepulturas cabe un cuerpo entero. “Hay cuerpos com...

El oficial Thapa, responsable del lugar, los señala y explica que están así porque debajo hay restos pequeños. En otras sepulturas cabe un cuerpo entero.

“Hay cuerpos completos y también partes. Aquí solo gestionamos cuerpos sin identificar”, dice a EFE.

Nepal ha recuperado 1.295 cadáveres o restos humanos tras la devastadora riada que el Gobierno ha comenzado a denominar el “tsunami del Himalaya”, mientras 4.898 personas continúan desaparecidas. Entre unos y otros queda una tarea mucho más difícil que recuperar a los muertos: saber quiénes son.

En Gokarna, cada resto debe quedar enterrado de manera que pueda ser encontrado otra vez.

Antes de llegar al bosque pasa por el departamento de Medicina Forense del Hospital Universitario Tribhuvan, donde se toma una muestra de ADN y se le asigna un código único. A las familias de los desaparecidos se les están tomando también muestras genéticas, especialmente a parientes de primer grado, para intentar encontrar coincidencias.

Cuando aparece una, el recorrido se invierte.

"Cuando el ADN coincide, volvemos aquí", explica Thapa. El número permite determinar dónde están los restos, abrir de nuevo la sepultura y entregarlos finalmente a la familia.

Una enorme excavadora abre las fosas y trabajadores vestidos con trajes blancos de protección colocan plástico en el fondo antes de depositar los restos. Sobre la tierra cerrada no queda una fotografía, un nombre ni una fecha de nacimiento.

Las dimensiones de las sepulturas cambian. Algunas guardan cadáveres completos, otras partes recuperadas entre el lodo y los escombros, y en ciertos puntos los marcadores aparecen separados apenas por centímetros. Varias filas de concertina rodean el terreno para impedir que las personas caminen sobre las tumbas y que los animales del bosque alteren la tierra.

Thapa dijo que 85 cuerpos habían sido enterrados allí hasta anteayer y que durante la jornada habían sido gestionados otros 21. Esperaba recibir varias decenas más.

Los restos pueden permanecer enterrados allí hasta doce años.

A pocos kilómetros, en Pashupatinath, el principal crematorio de Katmandú, la misma catástrofe ha dejado una ausencia exactamente opuesta. Allí hay nombres. Lo que falta son los cuerpos.

Sobre una de las piras funerarias visitadas por EFE descansaban dos figuras hechas con hierba kusha, apenas delineadas con cabeza, brazos y piernas, envueltas en telas ceremoniales y rodeadas de flores, incienso y ofrendas. Una fotografía enmarcada mostraba a quienes debían haber ocupado aquel lugar, Shyam Bahadur Pun y Chausara Pun, una pareja desaparecida durante la riada.

"Como no hemos podido encontrar sus cuerpos, hemos preparado una representación de ambos con hierba kusha y vamos a ofrecerles el último homenaje”, explicó a EFE uno de los participantes en la ceremonia.

Las llamas consumen entonces esas representaciones para que la familia pueda cumplir el rito funerario aun cuando no ha logrado recuperar a sus muertos.

En Pashupatinath, familias con un nombre pero sin un cuerpo queman figuras de hierba. En Gokarna, cuerpos sin nombre quedan bajo tierra identificados apenas por un número.

En las zonas arrasadas permanecen cuerpos enterrados o semienterrados bajo el barro, atrapados dentro de viviendas destruidas o entre escombros que aún no han podido retirarse. No han llegado a una morgue, no tienen un número bajo el que buscarlos y tampoco han tenido funeral.

Los que sí llegan a Gokarna pueden permanecer allí hasta doce años. Si alguna muestra de ADN aportada por una familia coincide, las autoridades volverán al bosque, buscarán el código y abrirán otra vez la tierra.

Hasta entonces, la riada mantiene separados nombres y cuerpos de distintas maneras: familias que queman una figura porque no tienen a quién cremar, restos que esperan bajo un número y otros muertos que siguen allí donde los dejó el agua.

Detrás de las alambradas de Gokarna, dos números están casi pegados.

Fuente: https://www.abc.com.py/internacionales/2026/09/04/el-cementerio-de-los-sin-nombre-del-tsunami-del-himalaya/

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