
Dos años del asesinato de Haniyeh: el ataque que llevó a Irán e Israel a la guerra abierta
El 31 de julio de 2024, Haniyeh fue asesinado en el corazón de la capital iraní apenas unas horas después de haber participado en la investidura del entonces recién elegido presidente ir...
El 31 de julio de 2024, Haniyeh fue asesinado en el corazón de la capital iraní apenas unas horas después de haber participado en la investidura del entonces recién elegido presidente iraní, Masud Pezeshkian.
Israel reivindicó ese ataque cinco meses después, en diciembre, y su ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió de que matarían a los líderes hutíes de Yemen tal como hicieron con "(Ismail) Haniyeh, (Yahya) Sinwar y (Hasán) Nasrala, en Teherán, Gaza y el Líbano".
El asesinato supuso un duro golpe para el aparato de seguridad de la República Islámica y un punto de inflexión en la larga guerra a la sombra que Irán e Israel mantenían desde hacía décadas.
A partir de entonces, comenzó una fase de declive para el llamado 'Eje de la Resistencia', una alianza informal liderada por Teherán e integrada por los islamistas palestinos de Hamás, Hizbulá en el Líbano y los rebeldes hutíes. Irán prometió venganza y aseguró que su respuesta llegaría "en el momento y lugar adecuados".
Finalmente, el 1 de octubre de 2024, Teherán respondió con el segundo ataque directo en la historia de ambos países -tras un primer lanzamiento de misiles y drones en abril de ese año, en respuesta al bombardeo israelí contra el consulado de Irán en Damasco que mató a siete personas- rompiendo de forma definitiva su política de recurrir a las milicias aliadas de Hizbulá y Hamás para sus represalias.
Ese ataque iraní -con al menos 200 misiles balísticos y que solo causó la muerte de un palestino en Cisjordania ocupada por el impacto de metralla- materializó un salto de operaciones encubiertas a enfrentamientos cada vez más directos, culminando en la guerra de junio de 2025.
Durante 12 días, ambos países se atacaron, mientras que Israel contó con la fuerza aérea de Estados Unidos para bombardear instalaciones nucleares iraníes.
Más de 1.100 personas murieron en Irán, según el Gobierno iraní, entre ellos decenas de altos cargos militares y políticos, mientras que en Israel fueron 32 los muertos hasta el inicio de una tregua que solo logró contener la escalada hasta febrero de 2026.
La situación volvió a deteriorarse el 28 de febrero de 2026, cuando EE.UU. e Israel decidieron, tras un encuentro entre Donald Trump y Benjamín Netanyahu en la Casa Blanca, atacar por sorpresa a Irán, dando inicio una nueva guerra que, pese a un memorando de entendimiento en junio, continúa hasta hoy.
El mismo 28 de febrero, el primer día de ofensiva, fue asesinado el líder supremo iraní, Alí Jameneí, junto a otros altos cargos militares y políticos.
Desde entonces, instalaciones militares y nucleares, infraestructuras estratégicas y objetivos civiles iraníes han sido blanco de repetidos ataques, causando más de 3.400 muertos en el país, según datos del Ministerio de Salud local.
Teherán ha respondido con oleadas de misiles y drones contra objetivos israelíes y estadounidenses en Oriente Medio, además de obstaculizar el tráfico por el estratégico estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra transitaba cerca del 20 % del petróleo comercializado en el mundo.
Tras el cierre del estrecho por parte de la República Islámica, Washington impuso un bloqueo naval sobre puertos y buques iraníes en Ormuz, una medida que, junto con los bombardeos, ha asestado un duro golpe a la ya debilitada economía iraní.
Solo durante los primeros 40 días de la guerra, en los que resultaron dañadas instalaciones petroquímicas y las dos principales siderúrgicas del país, entre otras infraestructuras, las pérdidas ascendieron a unos 270.000 millones de dólares, de acuerdo con el Gobierno iraní.
Ello ha acelerado la depreciación de la moneda nacional y disparado la inflación hasta el 88 %, el nivel más alto en seis décadas.
A Estados Unidos, la guerra le ha costado al menos 37.500 millones de dólares, según declaró hace unos días el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth; mientras que Israel palió el gasto con un récord en exportaciones armamentística que alcanzaron los 19.200 millones de dólares en 2025, un aumento de casi el 30 % por quinto año consecutivo, según anunció en junio Katz.
La semana pasada, tras días consecutivos de nuevos enfrentamientos y bombardeos entre Washington e Irán -este último con ataques en los países del Golfo-, Trump anunció que sopesaba lanzar un "ataque masivo" contra Irán, aunque precisó que todavía no ha tomado una decisión definitiva.
Katz afirmó entonces que el país se prepara para "cualquier eventualidad" y advirtió de que Irán sufrirá "un golpe devastador" si se atreve a atacar territorio israelí.
Pese a la creciente tensión y el precedente de ataques directos desde 2024, Teherán y Omán mantienen ahora conversaciones diplomáticas a fin de garantizar de nuevo un tránsito marítimo seguro por el Estrecho de Ormuz e intentar restablecer, aunque sea por un tiempo limitado, una normalidad que parece perdida.
