
Dionisio Borda en los tres años de Gobierno de Peña: “El grado de inversión mareó a la conducción económica”
Hace una semana, el ...
Hace una semana, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), a través de su titular, Óscar Lovera, convocó a una conferencia de prensa para informar sobre los pasos que dará el Estado para hacer frente a las deudas acumuladas.
El Gobierno, que llega al tercer año de mandato de Santiago Peña, también anunció un aumento del déficit fiscal, que en realidad fue el reconocimiento de los compromisos con proveedoras estatales, y la necesidad de recurrir a nuevas emisiones de deuda.
Este escenario coloca a las finanzas públicas paraguayas ante una creciente presión. En una entrevista con ABC, el doctor en Economía y exministro de Hacienda Dionisio Borda, afirmó el problema no se limita al reconocimiento de las obligaciones, sino también a la capacidad del Estado para generar ingresos y afrontar el creciente nivel de endeudamiento.
- El MEF sostiene que el aumento del déficit responde al reconocimiento de deudas acumuladas y no a un incremento del gasto corriente. ¿Esa explicación cambia la evaluación de la situación fiscal o el resultado termina siendo el mismo desde la perspectiva de la sostenibilidad de las finanzas públicas?
- La sostenibilidad de las finanzas públicas depende, por un lado, del volumen de los gastos, sea o no por aumento de los gastos corrientes y, por otro lado, del nivel de ingresos tributarios. El reconocimiento de la deuda acumulada, principalmente con el sector farmacéutico, es una obligación, no es un mérito. El MEF prometió pagar la deuda mensualmente US$ 100 millones a los afectados. Se debería sumar también el déficit de la Caja Fiscal que corresponde a gastos corrientes. El déficit supera los US$ 271 millones a junio de este año.
Meta fiscal del Gobierno: “Es prácticamente imposible volver al 1,5% en 2028”
- El Gobierno prevé emitir más deuda para cancelar obligaciones con proveedores y asegura que el endeudamiento permanecerá por debajo del 40% del PIB. ¿Es un nivel que todavía puede considerarse prudente o el problema pasa a ser la velocidad con la que está creciendo la deuda y el costo de financiarla?
- El aumento continuo de la deuda pública constituye una preocupación seria, considerando la baja capacidad de pago. Paraguay tiene un coeficiente de presión tributaria de 11,3% frente a 20% a nivel regional. La deuda pública a mayo creció alrededor de US$ 2.800 millones frente al 2025. La deuda pública ya superó US$ 21.000 millones. Con 40% del PIB, el país está con luz amarilla. El Gobierno ya colocó bonos por US$ 1.630 millones. El ministro anterior, al analizar la situación de las finanzas públicas, expresó que entrábamos en una economía de guerra.
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- Si el déficit aumentará hasta 3,9% del PIB en 2027, ¿qué tan creíble resulta el compromiso de volver al límite de 1,5% en 2028? ¿Qué medidas concretas deberían adoptarse desde ahora para que esa meta no vuelva a postergarse?
- El déficit fiscal del 2026 será de 3,2%, en el 2027 sería 3,9% y se normalizaría en 2028 a 1,5%. La Ley de Responsabilidad Fiscal ha sido rebasada por este gobierno. Veremos si el anuncio del MEF se cumple.
Las medidas que podrían aplicar son varias. Primero, un aumento del ingreso tributario, que no creo que se dé por la caída del valor del dólar, que está fuera de la posibilidad de control del país. El Gobierno descarta el aumento impositivo y se reduce a la posibilidad de cortar las excepciones y beneficios del sector privado. Dudo que el Gobierno tenga fuerza para lograrlo.
Segundo, un recorte de los gastos, poco probable; la tendencia es al alza. Tercero, la combinación de las dos medidas mencionadas. Pero en los dos últimos años de gobierno, este ya carece de fuerza política para aplicar nuevas medidas. También depende del PIB: si aumenta, caería el cociente o el déficit fiscal disminuirá.
Meta fiscal del Gobierno: “Es prácticamente imposible volver al 1,5% en 2028”
- El ministro descartó nuevos impuestos y planteó revisar exoneraciones tributarias. ¿Hay margen para obtener una recaudación significativa eliminando beneficios fiscales o el Gobierno terminará enfrentando una presión creciente para impulsar una reforma tributaria más amplia?
- Como señalé, un gobierno que ya está en retirada no tiene la capacidad para lograr imponer nuevas medidas. Una reforma tributaria en los dos últimos años de gobierno no sería posible lograrla; además, se descarta esa posibilidad porque el Gobierno ha reiterado que no se modificaría el sistema tributario.
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- El MEF atribuye buena parte del problema a obligaciones que se acumularon sin respaldo financiero suficiente. ¿Lo ocurrido revela una falla de administración de un gobierno en particular o pone en evidencia debilidades estructurales en los mecanismos de control del gasto público y de ejecución presupuestaria?
- Básicamente, la acumulación de deudas sin respaldo financiero ha sido por negligencia de este gobierno. El control del gasto tiene injerencia el Congreso, pero la ejecución presupuestaria depende únicamente del MEF.
- El Gobierno afirma que está sincerando las cuentas públicas. ¿Ese sinceramiento fortalece la credibilidad del país porque transparenta la situación o la debilita porque demuestra que las cifras fiscales anteriores no reflejaban la realidad?
- El sinceramiento indudablemente fortalece la credibilidad del país y no estoy seguro de que las cifras fiscales anteriores no reflejaran la realidad. El mérito de lograr el grado de inversión refleja que los números estaban correctos.
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- Si usted fuera hoy ministro de Economía, ¿mantendría la decisión de elevar el déficit para pagar las deudas heredadas o priorizaría cumplir la regla fiscal, aunque eso implicara postergar pagos a proveedores? ¿Por qué?
- Esta situación se veía venir y terminaría con un panorama nada alentador. El grado de inversión mareó a la conducción económica y dejaron de cuidar la economía.
La obligación indudablemente es cumplir las dos medidas: elevar el déficit para pagar las deudas heredadas y cumplir la regla fiscal. Ambas medidas fortalecen a la conducción del Equipo Económico.
La conducción económica termina el periodo con una debilitación de la imagen país. Esfuerzos se han logrado en dos décadas.
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