
Diez datos contra el fatalismo climático: los avances también llegan a la COP31 de Antalya
Si bien la preocupación por el futuro del planeta marca la cumbre climática de la ONU (COP31), que comienza este lunes en Antalya (Turquía), también existen avances que muestran que la t...
Si bien la preocupación por el futuro del planeta marca la cumbre climática de la ONU (COP31), que comienza este lunes en Antalya (Turquía), también existen avances que muestran que la transición energética está ya en marcha.
La agenda climática, además, está consolidada en la comunidad internacional y en las políticas nacionales, pese a la retirada del Gobierno de EEUU, la mayor economía mundial y el segundo emisor, que volverá a ausentarse de la cumbre por decisión de Donald Trump.
Estos son diez datos reflejan cómo el mundo avanza en la lucha contra el cambio climático.
El mundo añadió unos 800 gigavatios (GW) de capacidad de generación eléctrica renovable en 2025, un 16 % más que la incorporación del año anterior, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Con ello, se batió por vigésimo tercera vez el récord anual de instalación de capacidad renovable, con la energía solar acaparando más del 75 % de la potencia añadida.
La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) cifra en 5,2 TW la capacidad acumulada de generación de energía renovable alcanzada a fines del año pasado, lo que supone casi la mitad (49,5 %) del total mundial.
Una expansión que ya no depende de los compromisos climáticos, sino que está impulsada por su competitividad y la seguridad energética que aporta.
España, por ejemplo, ahorró 26.000 millones de dólares en importaciones de gas entre 2011 y 2024 gracias a la expansión de la energía eólica y solar, según la AIE.
En 2025, China, el mayor emisor mundial de CO2, redujo en un 0,5 % interanual sus emisiones vinculadas a la energía gracias al despliegue renovable, menos uso de carbón y la menor producción de cemento y acero, demostrando que las energías limpias reducen emisiones incluso en gigantes en desarrollo.
En la Unión Europea, la energía eólica y la solar generaron juntas el 30 % de la electricidad comunitaria en 2025, superando por primera vez a los combustibles fósiles (29 %).
En 14 de los 27 Estados miembros la producción de ambas rebasó a la fósil, mientras que la solar aumentó en todos los socios.
Las ventas mundiales de automóviles eléctricos e híbridos enchufables crecieron un 20 % interanual en 2025 y rebasaron los 20 millones de unidades, aproximadamente una cuarta parte de las compras de turismos nuevos.
Esto supone una transformación industrial que parecía imposible hace una década y que contribuye a bajar el consumo de combustibles fósiles.
El despliegue desde 2019 de energía solar, eólica y nuclear, coches eléctricos y bombas de calor evitó la emisión de unos 3.000 millones de toneladas de CO2 en 2025, según la AIE.
Sin estas tecnologías, las emisiones energéticas mundiales habrían sido un 8 % superiores ese año.
En 2025, el 65 % de la generación eléctrica en América Latina y el Caribe procedió de fuentes limpias (renovables y nuclear), frente al 43 % mundial, según el centro de análisis energético Ember.
La eólica y la solar generaron casi cinco veces más que el carbón, reduciendo el peso de los fósiles del 47 % en 2015 al 35 % en 2025.
Uruguay cubrió el 98 % de su demanda eléctrica con renovables en 2025 (46 % hidráulica, 34 % eólica, 14 % biomasa y 4 % solar) y solo un 2 % con fósiles, según el Gobierno, situándose como un país pionero en la descarbonización eléctrica.
Brasil generó el 87 % de su electricidad con renovables en 2025 (52 % hidroeléctrica, 27 % solar y eólica, y 8 % biomasa), según Ember.
El avance eólico y solar superó el alza de la demanda y recortó el uso de combustibles fósiles en la última década, demostrando que un país de 210 millones de habitantes puede elevar su consumo eléctrico y reducir emisiones.
La inversión mundial en energía alcanzará los 3,4 billones de dólares en 2026, según estimaciones de la AIE, de los cuales 2,2 billones corresponderán a renovables, nuclear, redes eléctricas y almacenamiento.
Los combustibles fósiles recibirán alrededor de 1,2 billones, según los mismos cálculos.
Las baterías, clave para almacenar excedentes eólicos y solares para momentos de demanda, sumaron 108 gigavatios (GW) de nueva potencia en 2025, un 40 % de subida interanual.
Según la AIE, la capacidad acumulada mundial se multiplicó por once entre 2021 y 2025.
