
Detenido un hombre en Zimbabue acusado de reclutamientos para luchar por Rusia en Ucrania
El detenido, que se llama Edward Kachingwe, tiene 36 años y compareció este lunes ante la Justicia, se enfrenta a cargos relacionados con tráfico de personas y con operar una agencia de e...
El detenido, que se llama Edward Kachingwe, tiene 36 años y compareció este lunes ante la Justicia, se enfrenta a cargos relacionados con tráfico de personas y con operar una agencia de empleo no registrada, reportaron medios locales a última hora de ayer.
Según la Fiscalía zimbabuense, el acusado "se confabuló" con un ciudadano ruso, que sigue en paradero desconocido, y "comenzó a reclutar ilegalmente a víctimas para que se alistaran en el Ejército ruso, donde se verían obligadas a combatir en el conflicto armado entre la Federación Rusa y las fuerzas ucranianas".
Kachingwe fue detenido el pasado día 27 en una estación de autobuses de Harare mientras, presuntamente, acompañaba a uno de los reclutados para subirse a un autobús hacia la vecina Sudáfrica, desde donde debía continuar su viaje hacia Rusia.
En base a las investigaciones de la unidad antiterrorista de la Policía, la Fiscalía concluyó que "el acusado reclutó a cinco personas".
"Se encontraron en poder del acusado billetes electrónicos, un visado electrónico ruso y reservas de hotel a nombre de las víctimas", añadió el Ministerio Público, que se opuso a la concesión de la libertad bajo fianza a Kachingwe.
El pasado abril el Gobierno de Zimbabue elevó a 18 el número de zimbabuenses muertos mientras luchaban en Ucrania, mientras el país africano ha cifrado en al menos 81 sus ciudadanos reclutados por Rusia.
Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, las autoridades ucranianas han reportado la presencia de al menos 1.780 africanos de 36 países luchando en el bando ruso.
Algunos lo hacen de manera voluntaria, como mercenarios, pero otros han denunciado engaños y coacciones en casos que expertos consideran que podrían constituir tráfico de personas.
Kiev ha revelado que ciudadanos de países como Somalia, Sierra Leona, Togo, Cuba y Sri Lanka, entre otros, están confinados en campos ucranianos, aunque la mayoría mueren o resultan gravemente heridos antes de ser tomados como prisioneros de guerra.
