
Ciudadanos se organizan para exigir acciones que frenen la contaminación del arroyo Poti’y en Encarnación
La Coordinadora de Defensa del Poti’y es una organización ciudadana que nació ante la preocupación por la situación de los cauces hídricos subembalsados de las ciudades de ...
La Coordinadora de Defensa del Poti’y es una organización ciudadana que nació ante la preocupación por la situación de los cauces hídricos subembalsados de las ciudades de Encarnación y Cambyretá. El coordinador de la organización, Pablo Villalba Bernié, destacó la necesidad de que las autoridades tomen acciones para poder mitigar el impacto de la contaminación de los arroyos, principalmente el Poti’y.
Villalba indicó que “empezamos por el Poti’y, que creemos que es el más afectado, pero estamos convencidos de que esta situación es igual en todos los subembalses entre las ciudades de Encarnación y Cambyretá”, refirió. La particularidad del mismo es que se encuentra en medio de dos urbes en constante crecimiento, lo que agrava la situación de vulnerabilidad que tienen estos cuerpos de agua.
Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la población de Encarnación para el 2022 ascendía a 106.842 habitantes, mientras que Cambyretá alcanzó 47.717, siendo los dos territorios con mayor densidad poblacional del departamento de Itapúa. A su vez, el séptimo departamento es el cuarto territorio nacional con mayor cantidad de habitantes.
El desarrollo urbanístico desordenado generó varios problemas de control de los vertidos y contaminantes que caen a los arroyos urbanos, que terminan en la cuenca del Mboika’e.
Lo preocupante es que, por su condición de estar inundados tras la suba de la cota del río Paraná, es decir, porque el agua retrocedió generando inmensos lagos, sin velocidad de escurrimiento y con poca capacidad de autodepuración. En consecuencia cualquier contaminante generado se queda en ese sector donde el agua prácticamente no circula.
Pérdidas cloacales generan mal olor y caen directamente en subembalse de arroyo en Encarnación
Aguas negras en los arroyosEl principal problema que detectaron actualmente en el subembalse del Poti’y es que estudios de calidad de agua arrojan resultados muy preocupantes, ante la presencia de coliformes fecales en niveles que superan por mucho los valores permisibles según parámetros del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades).
Villalba explicó que, de un rango referencial estipulado por la Resolución 222/22 del Mades, cada 100 ml debería haber hasta 1.000 coliformes fecales. En mediciones realizadas en octubre de 2025, los números determinaron la presencia en un rango entre 430, hasta sitios donde alcanzó 2.400.000.
Estos indicios apuntan a que las aguas negras del sistema cloacal de Encarnación están cayendo a los arroyos subembalsados. La red cloacal, que fue construida y está bajo responsabilidad de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), cuenta con 63 bombas que envían los residuos cloacales hasta la planta de tratamiento que se encuentra en el barrio Ciudad Nueva, a orillas del arroyo Quiteria.
Datos extraoficiales indican que el 60 % de estas bombas estarían fuera de servicio o con constantes averías. Esto no fue admitido por la EBY, cuyos representantes refieren que las mismas están en constante mantenimiento, pero sí habrían identificado la necesidad de reponer 39 bombas que presentan un desgaste elevado, según detalló el director de Medio Ambiente de la EBY, José Alvarenga.
Sistema de “Bypass”Desde la coordinadora explican que este sistema, en las estaciones de bombeo, cuenta con un sistema de “bypass”, que prácticamente hace que las aguas negras se viertan directamente en los arroyos, en caso de que el sistema de bombeo y las piletas estén llenas por la falta de circulación. Incluso, habrían detectado que este sistema de emergencia estuvo funcionando y lanzando los vertidos directamente a las aguas.
Para los ciudadanos organizados, este es el principal problema que generó la contaminación de estos cuerpos de agua. La presencia de plantas acuáticas tipo macrófitas invasoras es solamente un síntoma de la existencia de material orgánico en estas aguas poco profundas.
Villalba también reclamó que desde la EBY no encontraron apertura; tampoco brindaron datos de las mediciones de calidad de agua que sí tienen en la institución.
Actualmente, remiten notas a todas las instituciones involucradas para exigir respuestas y acciones ante la situación que califican como “desastrosa” del Poti’y y los otros subembalsados. No obstante, llaman a la ciudadanía a informarse y sumarse a esta lucha que nació desde la organización ciudadana.
El Caballo de Troya electoral: la eterna promesa de mejorar el transporte público en Encarnación
El referente aclaró que no tienen ningún fin partidario ni electoral, sino más bien el de lograr que las generaciones futuras no sufran las consecuencias de un ambiente contaminado.
