
Caos y miedo en los alrededores de la zona afectada por la riada en Nepal
En esta improvisada base, localizada a unos pocos kilómetros de la zona cero de la catástrofe, es continuo el tránsito de helicópteros, que llevan a los rescatados tras la tragedia ocurr...
En esta improvisada base, localizada a unos pocos kilómetros de la zona cero de la catástrofe, es continuo el tránsito de helicópteros, que llevan a los rescatados tras la tragedia ocurrida en el límite con China, que ha dejado unos 1.400 desaparecidos a ambos lados de la frontera.
Fuera de este campamento, instalado en el último punto donde la carretera permite adentrarse y al que ha llegado un equipo de EFE, cientos de personas esperan noticias de sus familiares y llevan horas esperando un nombre, una cara o cualquier información que les permita saber que los suyos están vivos.
En suelo nepalí, la Policía eleva por el momento a 359 los cadáveres recuperados, muchos arrastrados decenas de kilómetros río abajo, mientras que 445 personas han sido rescatadas con vida, entre ellas 27 extranjeros, según confirmó a EFE el portavoz de la Policía nepalí de Katmandú, Abhi Narayan Kafle. En la vertiente tibetana se contabilizan tres fallecidos y 558 personas sin contacto hasta este momento.
Pero la orografía y la falta de internet y cobertura hacen muy difícil saber el paradero de algunas de las aldeas más remotas, ya que el río ha arrasado puentes, carreteras y caminos, separando a familias a uno u otro lado del valle nepalí.
Cada vez que se oye un helicóptero, la gente se acerca a mirar quién llega, pero la tensión aumenta a medida que pasan las horas y las personas que esperan o que han sido rescatadas y reciben atención médica empiezan a perder la paciencia porque no reciben noticias del resto de su familia que no han evacuado.
También se siente el miedo a que el río vuelva a crecer de golpe de madrugada o en la noche. La carretera que conecta con la zona cero es un hervidero de gente que transita en dirección contraria, hacia zonas menos afectadas, y que caminan con todo lo que pueden encima.
De la otra dirección también hay un flujo continuo de vehículos militares, ambulancias y maquinarias que tratan de ayudar en esta tragedia.
Esta zona es frecuentada por turistas por su belleza natural, que mezcla paisajes montañosos de la cordillera del Tíbet con valles donde desembocan ríos y afluentes, conectados por una red de carreteras estrechas, a menudo de un solo carril, que serpentean por el terreno.
La zona es el punto de inicio de algunas de las excursiones y peregrinaciones más importantes del Himalaya, como los viajes organizados hacia Lhasa o el Everest, además de las peregrinaciones al monte Kailash y al lago Manasarovar, lugares sagrados para el hinduismo.
Justo en estos días, centenares de peregrinos indios coincidían en la zona por el festival Janai Purnima, una de las festividades religiosas más importantes del calendario hindú y budista.
En su última actualización de las 17:30 hora local (11:45 GMT), la Junta de Turismo de Nepal (NTB) elevó a 540 la cifra de extranjeros desaparecidos al incluir por primera vez en su censo oficial a 24 ciudadanos chinos, que según Pekín podrían ser un centenar, y tres portugueses.
