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Caacupé: obispo advierte que la sociedad vive en una “tumba de violencia, pobreza e indiferencia”

En un mensaje extenso y cargado de contenido social, monseñor Ricardo Valenzuela afirmó que Paraguay enfrenta una realidad donde amplios sectores viven sumergidos en una “tumba de violencia, po...

En un mensaje extenso y cargado de contenido social, monseñor Ricardo Valenzuela afirmó que Paraguay enfrenta una realidad donde amplios sectores viven sumergidos en una “tumba de violencia, pobreza e indiferencia”, en la que la muerte se vuelve cotidiana y hasta naturalizada.

Recordó que muchos niños siguen falleciendo por enfermedades prevenibles como neumonía, diarrea o complicaciones al nacer, mientras que en los jóvenes predominan las muertes por causas externas, en su mayoría evitables.

Indicó que estas situaciones no son aisladas, sino consecuencia directa de un entramado de factores como la exclusión, la falta de acompañamiento familiar, el consumo de sustancias, la imprudencia y un contexto social marcado por la desigualdad, donde incluso el deseo exagerado de dinero, “la plata pota”, termina teniendo más peso que la propia vida.

El obispo profundizó además en el impacto humano de estas tragedias, mencionando que detrás de cada cifra hay historias de dolor, familias destruidas y comunidades golpeadas.

Hizo alusión a hechos recientes que conmocionaron a la sociedad, como la muerte violenta de una niña, que evidencia hasta qué punto puede llegar la degradación humana.

“¿Hasta dónde podemos llegar como seres humanos?”, cuestionó, reflejando la impotencia y el desconcierto ante estos episodios.

Video: monseñor Valenzuela se sube a la calesita y emociona en la redes

Dura realidad

A partir del Evangelio de la resurrección de Lázaro, el prelado invitó a interpretar esta dura realidad desde la fe, señalando que “también nosotros somos esos Lázaros”: una humanidad herida que permanece dentro de su propia tumba existencial. Explicó que ese sepulcro no es solo la muerte física, sino también todo aquello que encierra al ser humano: el egoísmo, la violencia, la indiferencia, el apego desmedido al dinero y la pérdida del sentido de comunidad.

“Jesús también llora con nosotros”, afirmó, insistiendo en que la fe cristiana no evade la realidad, sino que la enfrenta desde la compasión y la esperanza.

Valenzuela también reflexionó sobre el clamor humano que surge ante la muerte injusta, evocando las palabras de Marta y María: “Señor, si hubieras estado aquí…”.

Explicó que ese cuestionamiento sigue vigente hoy, ante cada muerte evitable, ante cada vida truncada por negligencia, violencia o abandono. Sin embargo, señaló que Jesús responde con una afirmación central para la fe: “Yo soy la resurrección y la vida”, invitando a creer que incluso en medio del dolor existe una posibilidad de transformación.

El obispo remarcó que la resurrección de Lázaro no es solo un milagro del pasado, sino un signo actual que interpela a la sociedad.

“Es una segunda oportunidad”, dijo, aludiendo a la posibilidad de salir de esa tumba colectiva en la que muchas veces se encuentra atrapada la humanidad. En ese sentido, llamó a cada persona a dejar aquello que la encierra y a asumir una vida nueva basada en los valores del Evangelio.

Modelo de vida actual

En otro momento de su prédica hizo una fuerte crítica al modelo de vida actual, retomando reflexiones del Papa Francisco sobre un mundo herido por la injusticia, la violencia y el descuido de la creación. Lamentó que no se escuche el clamor de los pobres ni el grito de la tierra, evidenciado en situaciones como la contaminación del agua, la muerte de peces y el deterioro del medio ambiente.

“Hemos continuado imperturbables en un mundo enfermo”, expresó.

En otro pasaje de la homilía, monseñor Valenzuela advirtió sobre los peligros de una vida centrada únicamente en el dinero, el placer o el individualismo, resaltando que esos caminos también conducen a una “tumba” espiritual. Instó a compartir con quienes más necesitan y a recuperar el sentido de la solidaridad, recordando que siempre hay alguien que sufre más y que necesita una mano tendida.

Finalmente, inspirado en el testimonio de San Francisco de Asís, monseñor Valenzuela llamó a vivir con una esperanza activa, reconciliándose con Dios, con los demás y con la creación.

Monseñor Ricardo Valenzuela llamó a ser instrumentos de paz y pidió mayor justicia social en Caacupé

Fuente: https://www.abc.com.py/nacionales/2026/03/22/caacupe-obispo-advierte-que-la-sociedad-vive-en-una-tumba-de-violencia-pobreza-e-indiferencia/

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