
Bessent: "No habrá un pasado mañana si China gana la carrera de la IA"
Según Bessent, que China tome la delantera en el desarrollo de la IA "hará irrelevantes las fortalezas estratégicas de Estados Unidos", así como su enorme presupuesto de defensa. ...
Según Bessent, que China tome la delantera en el desarrollo de la IA "hará irrelevantes las fortalezas estratégicas de Estados Unidos", así como su enorme presupuesto de defensa.
El secretario dijo el martes en un evento en Washington que incluso el gasto militar estadounidense "dejaría de ser suficiente para proteger al país" si China lograra imponerse en la carrera.
Agregó que, aunque EE. UU. tiene un presupuesto de Defensa de 1,5 billones de dólares, si China logra adelantarse en IA, "nada más importará".
"No podemos hacer una pausa porque los chinos no la harán", afirmó.
En otra intervención el mismo día en la Universidad Metodista del Sur (SMU), en Dallas, Bessent argumentó que China no podrá adelantar a Washington porque "sus empresas se limitan a copiar" los avances estadounidenses.
Las declaraciones llegan en un momento de creciente preocupación en Washington por los avances tecnológicos de Pekín y coinciden con una nueva acusación de las autoridades estadounidenses contra varias compañías chinas de IA.
El FBI, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y otras autoridades estadounidenses acusaron el martes a seis empresas chinas, entre ellas DeepSeek, Moonshot AI y Alibaba, de copiar a gran escala tecnología desarrollada por compañías estadounidenses mediante la técnica conocida como 'destilación'.
Esta técnica consiste en entrenar modelos más pequeños utilizando las respuestas generadas por otros más grandes y avanzados, con el objetivo de reducir los costes y acelerar el desarrollo de nuevos sistemas de IA.
"El término técnico para robar y copiar modelos estadounidenses de IA es destilación. Los chinos destilan nuestros modelos y por eso nunca podrán adelantarnos", dijo Bessent.
El secretario comparó esa práctica con "mirar por encima del hombro de alguien y copiar sus deberes", "una estrategia con la que nunca se puede sacar una nota más alta".
Las declaraciones se producen poco antes de la visita del presidente chino, Xi Jinping, a Washington a finales de este mes tras varios meses de contactos destinados a rebajar las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo.
Ambos países mantienen una tregua comercial alcanzada el año pasado que permitió suspender o reducir parte de los aranceles que se habían impuesto mutuamente.
El encuentro llega en un momento de relativa distensión diplomática, pero con numerosos frentes abiertos, desde el comercio y la tecnología hasta las tierras raras, los semiconductores, la IA y las restricciones que ambos países mantienen sobre empresas del otro.
A esas tensiones se suman las nuevas sanciones de Washington contra Irán, que afectan a sociedades de Hong Kong y firmas chinas a las que EE. UU. acusa de facilitar compras, pagos, transporte marítimo y suministro tecnológico a Teherán.
