
Barreto advierte que la corrupción y la inseguridad jurídica pueden limitar la atracción de grandes inversiones al país
Al analizar la situación de ...
Al analizar la situación de Paraguay tras la decisión de Fitch Ratings de mantener la nota soberana en BB+, el exministro de Hacienda César Barreto señaló que la debilidad institucional y la corrupción elevan el riesgo para las empresas y reducen las posibilidades de atraer inversiones de mayor escala.
Dijo que el impacto es mayor en sectores que necesitan grandes montos de capital. Según explicó, Paraguay cuenta con proyectos rentables y áreas en las que posee ventajas competitivas, pero varias iniciativas tienen dificultades para conseguir los recursos necesarios.
“Esta es una debilidad estructural que no hemos podido mejorar de manera significativa en las últimas décadas”, afirmó este jueves en entrevista con ABC Color .
Debilidad institucional afecta inversiones en ParaguayBarreto sostuvo que la calidad institucional influye de forma directa sobre las decisiones de empresas locales y extranjeras.
Dijo que cuando existen dudas sobre la seguridad jurídica o sobre la estabilidad de las reglas, el riesgo de una inversión aumenta. Eso puede desalentar proyectos en sectores con capacidad para ampliar la producción del país.
El exministro puso el foco en las actividades intensivas en capital (que son proyectos o industrias que requieren grandes recursos financieros iniciales para adquirir activos fijos como maquinaria, plantas y tecnología), donde las inversiones han sido escasas pese a la existencia de proyectos que, según indicó, ofrecen buenas condiciones de rentabilidad.
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Deterioro fiscal pone en riesgo una ventaja de ParaguayOtro punto de preocupación es la política fiscal. Barreto afirmó que el reciente deterioro de las cuentas públicas y el incumplimiento de dos planes de convergencia de dos gobiernos consecutivos afectan una característica que durante años diferenció a Paraguay.
Recordemos que con el entonces presidente Mario Abdo Benítez, se disparó el déficit debido a la pandemia del Cóvid y se estableció la meta de volver al -1,5% del PIB para 2024. Luego, al asumir el gobierno Santiago Peña, se replanteo a 2026, al encontrar que la meta inicial era imposible de cumplir.
Posteriormente, con millonarias deudas acumuladas con proveedoras del Estado (sobre todo Salud, Obtras y almuerzo escolar), Peña tuvo que reconocer y sincerar los números. La nueva meta quedó para 2028.
Barreto refirió que a corto plazo, el efecto todavía es reducido. “El spread de riesgo país de la deuda soberana continúa entre los más bajos de la región”, según indicó.
Dijo que el problema puede aparecer más adelante si persisten las dudas sobre la gestión de las finanzas públicas.
Barreto espera que la situación pueda corregirse durante el resto del actual Gobierno y que la próxima administración coloque el orden fiscal entre sus principales prioridades.
Gobernanza y sostenibilidad fiscal, una señal de alertaPara el exministro, el deterioro fiscal también abre una pregunta sobre el vínculo entre la calidad de la gobernanza y la capacidad del Estado para mantener unas finanzas públicas sostenibles.
Aunque el impacto sobre el costo de la deuda todavía es pequeño, Barreto considera que existe una señal que debe ser atendida antes de que el riesgo aumente. “La débil gobernanza podría afectar negativamente la sostenibilidad fiscal en el futuro”, señaló el economista.
Paraguay puede crecer cerca del 4%, según análisis de DendeBarreto también citó análisis recientes de la fundación Desarrollo en Democracia (Dende) sobre el crecimiento potencial de la economía paraguaya. Con los niveles de inversión, creación de empleo y mejoras de productividad observados durante la última década, el crecimiento potencial del producto interno bruto se ubica cerca del 4% anual para los próximos años.
Sin embargo, esa proyección depende de cambios internos. “Es una estimación optimista y requiere de mejoras en la calidad institucional del país y recuperar la confianza en la política macroeconómica del país para poder convertirlo en realidad en la próxima década, o sea depende de nosotros mismos”, concluyó.
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