
¿Autodeterminación o autonomía? Los saharauis buscan la paz por caminos distintos
Banderas marroquíes, luces, guirnaldas y fotos del rey Mohamed VI lucen en las principales calles del centro de la ciudad, donde crece la expectación sobre la nueva resolución que debe ad...
Banderas marroquíes, luces, guirnaldas y fotos del rey Mohamed VI lucen en las principales calles del centro de la ciudad, donde crece la expectación sobre la nueva resolución que debe adoptar hoy el Consejo de Seguridad y que podría determinar el futuro de la Minurso, la Misión de la ONU para la celebración del referéndum en el Sáhara Occidental.
Los borradores filtrados hasta ahora apuntan a la eliminación de la mención al referéndum en el nombre de la misión mientras se mantiene la propuesta marroquí de autonomía como la "solución más factible" para resolver el conflicto saharaui, que supera ya los 50 años tras la retirada de España del territorio.
Desde su establecimiento en abril de 1991, la Minurso tenía entre sus principales funciones la organización de un referéndum de autodeterminación, la supervisión del alto el fuego, el desminado y la vigilancia militar, aunque su mandato ha evolucionado con los cambios sobre el terreno y el proceso político y en las últimas décadas la misión principal de organizar un referéndum se quedó desactivada ante los desacuerdos constantes sobre el censo entre las partes.
Una resolución de la ONU en estos términos supondría un respaldo significativo a Rabat, que ya obtuvo un importante apoyo el año pasado con la aprobación de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, que situó el plan de autonomía marroquí como base para las negociaciones destinadas a alcanzar una solución, en un contexto de creciente apoyo internacional a la propuesta marroquí.
Para el analista saharaui y exdirigente militar del Frente Polisario Larbi Ennas, una resolución en favor de la autonomía llegaría "con veinte años de retraso", porque el referéndum "no conducía a ninguna parte" debido a las dificultades técnicas para llevarla a cabo.
A su juicio, la resolución del año pasado ya había descartado en la práctica está vía dejando como única alternativa el plan de autonomía marroquí.
Ante el nuevo paso del Consejo de Seguridad, tanto los saharauis "unionistas" o promarroquíes como los independentistas, próximos al Polisario -apoyado por Argelia- tienen un deseo común: la paz para el Sáhara.
Ennas apunta que la propuesta marroquí -que contempla delegar a la región competencias administrativas, fiscales y judiciales, entre otras, manteniendo para el Estado Defensa, diplomacia y religión-"como comienzo es bastante ambicioso" y "recoge la tradición histórica de autogobierno de los saharauis".
A su juicio, un referéndum de autodeterminación no es una alternativa factible porque "es utópica la idea de intentar censar a una población nómada".
Apuesta por un modelo de autonomía similar al español, con competencias locales en materia de educación, sanidad o fuerzas de seguridad regionales, "un proceso que parte de muchas competencias, como Cataluña, Andalucía o el País Vasco" en España: "es un modelo ejemplar y tenemos mucho que aprender de él", continúa.
"El respeto de las tradiciones y la cultura saharaui está ya inscrito en la Constitución marroquí de 2011", asegura este analista que atribuye a Argelia un especial protagonismo en la división de los saharauis.
"La dirección del Polisario ha atado su destino a los intereses de Argelia", lamenta Enass.
En el extremo opuesto está El Ghgalia Jmini, estrecha colaboradora de la activista Aminatu Haitar, independentista. Aspira también a un futuro en paz para los saharauis, pero sin renunciar a la autodeterminación.
"No se puede forzar a la población saharaui a aceptar la autonomía propuesta por Marruecos", asegura en una entrevista con EFE. "El discurso de Marruecos no es convincente, sobre todo para nosotros, que somos víctimas".
"Queremos la paz en todo el espacio, queremos esa convivencia entre nosotros y nuestros hermanos marroquíes, pero tenemos que tener un día para expresarnos sobre nuestro futuro político", insiste.
"Hay un pueblo que sufre de forma pacífica", continúa Jmini, que denuncia que los saharuis simpatizantes de la independencia en El Aaiún tienen problemas para encontrar trabajo o resolver trámites burocráticos.
En su vivienda, en un barrio popular de la ciudad, El Ghalia Jmini lamenta que está sometida a una estrecha vigilancia y que se limita el derecho de asociación, manifestación y reunión.
"¿Cómo puedo creer que será la autonomía cuando no podemos ni buscar un lugar para hacer una asociación?" se pregunta. "No hay democracia, no hay respeto", denuncia.
A pocos kilómetros de su casa, en el centro de El Aaiún se ultiman los preparativos para celebrar la primera "Fiesta de la Unidad", mañana, en conmemoración al apoyo de Naciones Unidas a la propuesta marroquí sobre la autonomía del pasado año.
