
Aniversario de la CEP: los obispos renovarán en Caacupé la opción de trabajar por el bien común
Monseñor Felipe Santiago Benítez (de feliz memoria) relata en su libro “Conferencia Episcopal Paraguaya. Origen y evolución”, que el 11 de octubre de 1955 la Nunciatura comunicó al entonces...
Monseñor Felipe Santiago Benítez (de feliz memoria) relata en su libro “Conferencia Episcopal Paraguaya. Origen y evolución”, que el 11 de octubre de 1955 la Nunciatura comunicó al entonces Venerable Episcopado Paraguayo (VEP) el deseo de la Santa Sede de que cada país constituyera, sobre estatutos aprobados por Roma, una Conferencia Episcopal de la que habían de participar todos los obispos ordinarios del lugar de las distintas jurisdicciones.
El encargado de la redacción del anteproyecto fue el entonces obispo de Misiones, Mons. Ramón Bogarín.
El 12 de octubre de 1955 iniciaron el estudio del anteproyecto e introdujeron algunas pequeñas modificaciones.
El 20 de julio de 1956 vino la aprobación de la Santa Sede. Estos primeros estatutos han permanecido sustancialmente hoy en lo que se refiere a la naturaleza y objetivos de la CEP y a los tres pilotes sobre los cuales descansa: Asamblea Plenaria, Comité Episcopal y Secretariado Permanente.
El colegiado episcopal ha tenido, en estos 70 años de creación, una presencia activa y protagónica en la vida del país acompañando, denunciando y anunciando desde la palabra de Dios y el magisterio de la Iglesia ante los acontecimientos culturales, sociales, políticos y económicos que afectan a la sociedad nacional.
Actualmente, la Conferencia Episcopal está integrada por 17 jurisdicciones eclesiásticas entre diócesis, el Arzobispado de Asunción y vicariatos, con 15 obispos titulares y 8 eméritos.
“La Conferencia Episcopal Paraguaya es la expresión del afecto y del espíritu colegiales de la actividad colectiva y orgánica del Episcopado paraguayo al servicio del pueblo de Dios. Tiene por objetivo conseguir el mayor bien que la Iglesia proporciona a los hombres y mujeres del país. En sus reuniones periódicas, los obispos ejercen unidos su cargo pastoral, tratando asuntos comunes e intercambiando experiencias y juicios que les permiten descubrir, sobre todo, las formas y métodos pastorales más acomodados a las circunstancias del tiempo y del país” (dice el Estatuto de la CEP, artículo 1).
A través de sus cartas pastorales, mensajes y comunicados, los obispos del Paraguay se pronuncian colectivamente sobre la realidad nacional y eclesial, con el objetivo de enseñar y orientar a los fieles católicos y a las personas de buena voluntad.
En los momentos difíciles de la vida del país, ha sido y sigue siendo un referente para el diálogo y la concertación nacional.
Actualmente está enmarcado en un trienio que busca la necesidad de reflexionar sobre el bien común.
Visita de los papasEn este periodo de creación de la Conferencia Episcopal Paraguaya, la Iglesia que peregrina en este país, tuvo la satisfacción de recibir al dos papas. En 1988 al hoy San Juan Pablo II y en el 2015 al Papa Francisco, los dos llegaron a Paraguay para apoyar la evangelización.
La CEP y los cambios políticosDurante la dictadura (1954-1989), los obispos del Paraguay tuvieron la voz oportuna para denunciar los atropellos del régimen. Cuando arreciaban las persecuciones, el 12 de junio de 1979, dieron a conoce la Carta Pastoral Saneamiento Moral de la Nación. Invitaban a la unidad y reclamaban el fin de las decisiones autoritarias.
En 1986, la Conferencia Episcopal Paraguaya, impulsó el Diálogo Nacional, preparando a los actores sociales ante el inminente cambio político que se aproximaba.
Tras la caída de la dictadura (2 y 3 de febrero de 1989), en la etapa democrática, el colegiado episcopal decidió dar más protagonismo a los laicos en la construcción política de la nación.
El gran errorComo organismo compuesto por seres humanos también cayó en el error en 1989 cuando reconoció el gobierno ilegal de Luis González Macchi. En la previa de su elección, referentes del episcopado dijeron que iban a reconocer la sentencia de la Corte, y ésta falló a favor de González Macchi. Debió rechazar esa decisión judicial, pero la CEP optó por “ser institucionalista” y se avaló el golpe de Estado.
Tan grande fue el error de la Iglesia que, a poco tiempo de la asunción de Nicanor Duarte Frutos (2003-2008), la Santa Sede reconocía que con su gobierno se recuperaba la institucionalidad de la República.
Durante el Gobierno de Horacio Cartes, ante la insistencia de violar la Constitución e introducir una enmienda, para obtener su reelección, el entonces presidente de la CEP, arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, pidió a los políticos a terminar con ese “clima de falta de entendimiento”.
Incluso se realizó una reunión de la mesa de diálogo convocada por el presidente Cartes e impulsada por un mensaje del Papa Francisco, en el que instó a buscar una solución pacífica a la crisis política. Días después, el jefe de Estado renunció a su pretendido “rekutu”.
