
Afganistán y Pakistán recrudecen su conflicto tras nuevos ataques con decenas de muertos
El Gobierno de facto talibán acusó este lunes a Islamabad de haber matado al menos a 36 civiles afganos y dejado más de 163 heridos en varios bombardeos en el este del país, mientras Isl...
El Gobierno de facto talibán acusó este lunes a Islamabad de haber matado al menos a 36 civiles afganos y dejado más de 163 heridos en varios bombardeos en el este del país, mientras Islamabad reivindicó las operaciones como una respuesta antiterrorista en la que asegura haber abatido a 29 insurgentes.
Por el momento, la ONU confirmó la muerte de 28 civiles, además de 49 heridos, aunque advirtió de que las cifras podrían aumentar a medida que se conozcan más datos.
Los ataques paquistaníes comenzaron la noche del domingo y golpearon las provincias fronterizas de Paktia, Paktika y Kunar. Según el portavoz adjunto de los talibanes, Hamdullah Fitrat, las bombas impactaron directamente en zonas residenciales contra civiles.
Varios testigos denunciaron a EFE que el Ejército paquistaní realizó segundos ataques letales cuando los vecinos intentaban rescatar a los heridos de los primeros bombardeos. El principal portavoz de Kabul, Zabihullah Mujahid, calificó la ofensiva de "crimen y acto de barbarie".
Islamabad ha defendido la legitimidad de su ofensiva terrestre y aérea señalando que el objetivo eran los refugios de los grupos terroristas Jamaat-ul-Ahrar y Fitna al Khwarij (facciones de los talibanes paquistaníes, el TTP), que consideran protegidos por el régimen talibán.
El ministro de Información paquistaní, Attaullah Tarar, reivindicó que la operación fue una represalia directa por el asalto insurgente perpetrado este fin de semana contra un campamento paramilitar en Karachi, que se saldó con tres soldados muertos y cuatro heridos, según Islamabad.
El enfrentamiento sucedió cuando un presunto comando lanzó granadas y disparó contra el cuartel general de los Rangers de Pakistán, desencadenando un tiroteo que se prolongó durante horas y del que Islamabad ha señalado como responsables a células operativas con apoyo al otro lado de la frontera.
Tras el cruce de acusaciones, el Ministerio del Interior de Pakistán emitió una directiva ordenando el arresto inmediato, a partir del 10 de julio, de cualquier ciudadano afgano que resida en el país sin un visado válido.
Según los últimos datos de la ONU, casi dos millones de afganos siguen residiendo en Pakistán, de los cuales unos 800.000 han sido registrados como refugiados. Aunque no se tiene un registro de los indocumentados en el país, el 30 % de los afganos asistidos que cruzaron la frontera en la última semana no tenían papeles.
Los ataques han provocado que ambos países convocaran a los encargados de negocios de sus respectivas embajadas para presentar protestas formales. Primero lo hizo Pakistán por la muerte de sus soldados en el atentado del fin de semana, y después Afganistán por la violación de su espacio aéreo.
Mientras Kabul acusa a su vecino de violar la soberanía nacional y las leyes humanitarias, Pakistán denuncia que fueron ciudadanos afganos los que participaron activamente en el atentado de Karachi, utilizando al país vecino como base logística.
El conflicto entre las dos naciones del sur de Asia se arrastra desde el retorno al poder de los talibanes en Kabul en 2021 y se ha visto impulsado por un aumento de los atentados en suelo paquistaní.
La tensión alcanzó su pico más violento el pasado mes de febrero, cuando Islamabad declaró de forma drástica una situación de "guerra abierta" tras una oleada de ataques terroristas y bombardeos fronterizos cruzados.
